Aprende a prevenir la Criptorquidia con esta guía práctica: factores de riesgo, medidas durante el embarazo, detección temprana y cuándo consultar al especialista.
Aviso médico: Este contenido es informativo y no sustituye la consulta médica profesional. Consulta a un especialista para diagnóstico y tratamiento personalizado.
Prevenir la criptorquidia no siempre es posible en todos los casos, pero reducir los factores de riesgo modificables durante el embarazo y detectarla a tiempo pueden marcar una gran diferencia en la salud reproductiva de tu hijo. En esta guía te explicamos todo lo que necesitas saber.
La criptorquidia es la anomalía congénita genital más frecuente en los niños varones. Conocer sus factores de riesgo y las medidas de prevención disponibles te permitirá actuar desde el embarazo y en los primeros meses de vida de tu bebé.
Si quieres entender mejor qué es esta condición, visita nuestra guía completa sobre criptorquidia. También puedes consultar información sobre síntomas de criptorquidia y opciones de tratamiento disponibles.
¿Qué es la criptorquidia y por qué importa prevenirla?
La criptorquidia ocurre cuando uno o ambos testículos no descienden al escroto durante el desarrollo fetal. Afecta aproximadamente al 3% de los recién nacidos a término y hasta al 30% de los prematuros. Aunque muchos casos se resuelven espontáneamente en los primeros meses de vida, aquellos que persisten después de los seis meses requieren intervención médica.
Prevenirla —o al menos detectarla a tiempo— es importante porque un testículo que permanece fuera del escroto puede generar complicaciones como:
- Alteraciones en la fertilidad: El calor corporal daña la producción de espermatozoides.
- Mayor riesgo de cáncer testicular: Entre 2 y 8 veces más que la población general.
- Torsión testicular: Una emergencia médica que puede provocar pérdida del testículo.
- Impacto psicológico: Especialmente en la adolescencia.
Factores de riesgo que debes conocer
La criptorquidia tiene una causa multifactorial: intervienen factores genéticos, hormonales y ambientales. Conocerlos te ayuda a entender qué situaciones aumentan el riesgo.
Prematuridad y bajo peso al nacer
La prematuridad es el factor de riesgo más importante. Los bebés que nacen antes de las 37 semanas de gestación tienen una prevalencia de criptorquidia del 11.9% al 30%, dependiendo del grado de prematuridad. Esto ocurre porque el descenso testicular normalmente sucede entre las semanas 28 y 36 de embarazo.
Del mismo modo, el bajo peso al nacer (menos de 2,500 gramos) se asocia con una prevalencia de hasta el 16.7%. Los bebés pequeños para su edad gestacional también presentan mayor riesgo de forma independiente.
Factores maternos durante el embarazo
Diversos estudios han identificado condiciones y hábitos maternos que aumentan el riesgo:
- Tabaquismo: El consumo de cigarros durante el embarazo se asocia consistentemente a mayor riesgo de criptorquidia (OR = 1.17 a 1.5 según distintos estudios).
- Consumo de alcohol: Consumir cinco o más bebidas alcohólicas por semana durante el embarazo puede triplicar el riesgo.
- Diabetes gestacional o pregestacional: La diabetes pregestacional aumenta el riesgo en un 40% (HR = 1.40) y la gestacional en un 21% (HR = 1.21).
- Trastornos hipertensivos del embarazo: La preeclampsia grave se asocia con un incremento del riesgo de hasta el 70% (HR = 1.7).
- Uso de paracetamol en el segundo trimestre: Algunos estudios muestran una asociación entre su uso prolongado y mayor riesgo. Se recomienda usarlo solo cuando sea estrictamente necesario.
- Obesidad materna: También se ha identificado como factor de riesgo asociado.
Exposición a disruptores endocrinos ambientales
Los disruptores endocrinos son sustancias químicas capaces de interferir con el sistema hormonal y el desarrollo genital masculino. La exposición ocupacional materna a estos compuestos durante el embarazo multiplica el riesgo hasta 4 veces (OR = 4.08). La exposición paterna preconcepcional también se ha asociado (OR = 3.90).
Los principales disruptores endocrinos a evitar incluyen:
- Ftalatos: Presentes en plásticos blandos, cosméticos y envases.
- Pesticidas y plaguicidas organoclorados: Usados en agricultura.
- Bisfenol A (BPA): Presente en algunos envases de plástico y latas de conservas.
- Solventes industriales: En pinturas, barnices y productos de limpieza industrial.
- Fenilfenoles y dioxinas: Subproductos industriales.
Factores genéticos y hereditarios
La genética también juega un papel importante. Si existen antecedentes familiares de criptorquidia, el riesgo aumenta significativamente:
- Hermanos de un niño con criptorquidia tienen un riesgo del 6%.
- Hijos de padres que tuvieron criptorquidia: riesgo entre 1.5% y 4%.
- Gemelos: el factor de recurrencia es 10 veces mayor que en la población general.
- Ciertos síndromes genéticos como el síndrome de Down, Prader-Willi y Noonan se asocian a una prevalencia muy elevada.
Si tu familia tiene estos antecedentes, es especialmente importante informar a tu médico y mantener un seguimiento pediátrico puntual.
Medidas para reducir el riesgo durante el embarazo
Aunque no existe ningún medicamento ni intervención que garantice la prevención de la criptorquidia, sí puedes tomar medidas concretas para reducir los factores de riesgo modificables.
Elimina el tabaco y el alcohol
La medida más importante que puedes tomar es no fumar ni consumir alcohol durante el embarazo. Ambas sustancias afectan el desarrollo hormonal fetal y se han vinculado de manera consistente con mayor riesgo de criptorquidia y otras anomalías genitales masculinas. Si fumas, habla con tu médico sobre programas de cesación tabáquica seguros durante el embarazo.
Controla tu salud metabólica antes y durante el embarazo
Si tienes diabetes o hipertensión arterial, trabajar con tu médico para tener un control óptimo antes de quedar embarazada puede reducir el riesgo. Durante el embarazo:
- Sigue las indicaciones de tu médico sobre alimentación y medicamentos.
- Asiste a todas tus consultas prenatales.
- Realiza los estudios de glucosa en sangre que te indiquen para detectar diabetes gestacional.
- Monitorea tu presión arterial con regularidad.
Reduce la exposición a químicos ambientales
Durante el embarazo, es recomendable minimizar la exposición a sustancias que actúan como disruptores endocrinos:
- Prefiere envases de vidrio o acero inoxidable sobre plástico para guardar alimentos.
- Evita calentar alimentos en recipientes de plástico en el microondas.
- Opta por alimentos orgánicos cuando sea posible para reducir exposición a pesticidas.
- Usa productos de limpieza del hogar con buena ventilación; evita los de uso industrial.
- Si tu trabajo implica exposición a solventes, pesticidas o químicos industriales, solicita a tu empleador medidas de protección o cambio de actividad durante el embarazo.
- Evita cosméticos con ftalatos (revisa las etiquetas de perfumes y esmaltes de uñas).
Uso responsable de medicamentos
Consulta siempre con tu médico antes de tomar cualquier medicamento durante el embarazo. En particular, el uso prolongado de paracetamol en el segundo trimestre se ha asociado a mayor riesgo, por lo que debe usarse en la dosis más baja efectiva y por el menor tiempo posible.
Detección temprana: la estrategia más efectiva
Dado que la prevención primaria tiene límites, la detección temprana es la herramienta más poderosa para proteger la salud de tu hijo. La American Urological Association (AUA) y la European Association of Urology (EAU) coinciden en que la palpación testicular sistemática en cada control pediátrico es fundamental.
Revisión neonatal y controles del niño sano
Desde el nacimiento, el médico debe palpar los testículos de tu bebé para verificar su posición. Esta revisión debe repetirse en cada control del niño sano. No dejes de llevar a tu bebé a sus citas pediátricas programadas, aunque parezca estar bien.
Es importante saber que hasta el 80% de los testículos no descendidos al nacer descienden espontáneamente durante los primeros seis meses de vida, especialmente en bebés prematuros (contando desde la fecha probable de parto, no desde el nacimiento).
¿Cuándo consultar al especialista?
Si a los seis meses de edad corregida el testículo no ha descendido al escroto, el pediatra debe referir al niño con un urólogo pediatra o cirujano pediatra. No esperes más tiempo, ya que la intervención oportuna mejora los resultados.
Acude de inmediato al médico si notas:
- El escroto de tu bebé se ve vacío de un lado o de ambos lados.
- Dolor repentino e intenso en la ingle o el escroto (puede indicar torsión testicular).
- Una masa o bulto en la ingle de tu hijo que no estaba antes.
Para conocer más detalles sobre los síntomas que debes vigilar, consulta nuestro artículo sobre síntomas de la criptorquidia.
¿Qué ocurre cuando se detecta a tiempo?
La detección oportuna permite iniciar el tratamiento en el momento ideal. Las guías internacionales recomiendan que la orquiopexia (cirugía para fijar el testículo en el escroto) se realice entre los 6 y los 18 meses de edad si no hubo descenso espontáneo. Operar en este período:
- Maximiza la preservación de la función reproductiva.
- Facilita el autoexamen testicular para vigilancia oncológica en la vida adulta.
- Reduce el riesgo de complicaciones como torsión y hernia inguinal asociada.
- Tiene excelentes resultados con baja tasa de complicaciones.
Las guías actuales de la AUA (2025) y la EAU/ESPU no recomiendan el tratamiento hormonal (hCG o GnRH) para inducir el descenso testicular, ya que sus tasas de respuesta son bajas y no superan a las del seguimiento activo.
Puedes consultar más detalles en nuestra guía sobre tratamiento de la criptorquidia y también revisar las preguntas frecuentes sobre criptorquidia.
Resumen de medidas preventivas
Aquí tienes un repaso rápido de las acciones más importantes que puedes tomar:
- Antes del embarazo: Controla diabetes e hipertensión; evita el tabaco.
- Durante el embarazo: Cero tabaco, cero alcohol; control prenatal completo; reduce exposición a plásticos y pesticidas; usa medicamentos solo con indicación médica.
- Al nacer: Solicita que el médico revise la posición de los testículos en la revisión neonatal.
- En los controles pediátricos: Asegúrate de que el pediatra palpe los testículos en cada visita.
- A los 6 meses: Si el testículo no ha descendido, busca valoración con urólogo pediatra o cirujano pediatra.
Recuerda que la criptorquidia tiene tratamiento efectivo cuando se detecta a tiempo. Si tienes dudas, consulta con un especialista que podrá orientarte según las circunstancias específicas de tu bebé.
Fuentes y Referencias
- Leslie SW, Sajjad H, Villanueva CA. Cryptorchidism. StatPearls [Internet]. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; 2026. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK470270/
- Holmboe SA, Lindahl-Jacobsen R, Andersson AM, Juul A, Almstrup K. The epidemiology of cryptorchidism and potential risk factors, including endocrine disrupting chemicals. Front Endocrinol (Lausanne). 2024;15:1343887. doi:10.3389/fendo.2024.1343887. PMID: 38633762. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38633762/
- Estors Sastre B, Ferrero Doria R, Cortés Vizcaíno V, et al. Risk factors for cryptorchidism: a case-control study. J Pediatr Urol. 2019;15(6):642.e1-642.e7. doi:10.1016/j.jpurol.2019.07.001. PMID: 31405798. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/31405798/
- American Urological Association. Cryptorchidism Guideline (2025). Disponible en: https://www.auanet.org/guidelines-and-quality/guidelines/cryptorchidism-guideline
- European Association of Urology / European Society for Paediatric Urology. EAU Guidelines on Paediatric Urology. Disponible en: https://uroweb.org/guidelines/paediatric-urology
- MedlinePlus en Español. Testículos no descendidos. Biblioteca Nacional de Medicina de los EE.UU. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000973.htm
Aviso importante: Este artículo tiene fines exclusivamente informativos y educativos. No sustituye la consulta, diagnóstico ni tratamiento médico profesional. Si tienes dudas sobre la salud de tu hijo, consulta siempre con un médico calificado. La información aquí presentada está basada en evidencia científica actualizada, pero cada caso clínico es único.
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